Las varices son una afección crónica originada por la debilidad de las válvulas y paredes venosas, con localización preferentemente en las extremidades inferiores. En nuestro entorno es un problema que puede afectar hasta a un 10% de la población, con predominio claro en la mujer, casi cuatro veces más que entre los hombres. La mujer, por sus características hormonales, es más propensa que el hombre, y esta posibilidad se acrecienta aún más durante el embarazo. Asimismo, la toma de anticonceptivos conlleva un riesgo añadido.
La función de las venas es retornar la sangre de la circulación periférica al corazón, pero en las piernas este retorno se realiza en contra de la gravedad. El fallo más o menos importante de las válvulas (que en situación normal impiden el reflujo de la sangre hacia abajo) comporta la denominada insuficiencia venosa, que dará lugar al síndrome varicoso.