Los viajes más apasionantes pueden ser también a veces origen de trastornos molestos en nuestro organismo, como, por ejemplo, los intestinales.
Es frecuente la aparición de diarreas producidas por microorganismos que se encuentran en el agua o en los alimentos consumidos cuando se está fuera de casa, que se han podido contaminar por una manipulación, almacenamiento o conservación incorrectos.