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Cómo combatir el insomnio |
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El insomnio puede definirse como una incapacidad para dormir que altera el estado de la persona y su ritmo de vida diurno. Dormir es absolutamente necesario para levantarse en condiciones para abordar el nuevo día. El insomnio puede manifestarse como dificultad para iniciar el sueño o para mantenerse dormido, o por un despertar adelantado. La mayoría de los adultos necesitan entre 7 y 8 horas de sueño cada noche. Uno sabe que está durmiendo lo suficiente si no se siente cansado durante el día. Los factores que pueden ocasionarlo son muchos y pueden estar relacionados con una alteración del ritmo normal de vida a causa de problemas familiares, laborales, financieros, un accidente o la muerte de una persona querida. En otros casos, el insomnio también se asocia a un desorden emocional como ansiedad, neurosis, depresión o síndromes maníacos. Asimismo, las enfermedades que evolucionan con dolor, como la artritis, la úlcera gástrica, la dificultad de respiración en el enfisema o la fiebre, entre otras, despiertan a la persona y pueden ser inductoras del insomnio. Por otro lado, algunos medicamentos también pueden ser la causa, así como la abstinencia de sustancias que crean adicción, como el alcohol o los narcóticos. Finalmente,
las alteraciones asociadas a viajes rápidos a través
de diversas zonas horarias o aquéllas que se presentan con
el cambio de turnos laborales son igualmente situaciones inductoras
de estados de insomnio. |
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La adquisición de unos hábitos que ayuden a regular
el horario del sueño es la mejor forma de combatir el insomnio Una vez establecida la causa de esta alteración del sueño, conviene fomentar unos hábitos que ayuden al paciente a relajarse para conciliar el sueño de forma natural. Es muy conveniente instaurar un horario regular de sueño y realizar durante el día alguna actividad física que ayude a sentirse cansado a la hora de dormir. Asimismo, es necesario eliminar bebidas con cafeína y alcohol desde horas antes, y evitar el tabaco. Se ha de procurar que el entorno de la habitación sea el adecuado, sin ruidos excesivos, con penumbra suficiente y con una temperatura de la habitación confortable. Es importante no utilizar la cama para actividades como mirar la televisión, escuchar música o leer, ni acostarse hasta que se tengan verdaderos deseos de dormir. En cuanto a los niños, los padres suelen encontrar verdaderos problemas para conseguir que se acuesten. Las causas pueden ser la ansiedad de separación, el intento de controlar su entorno, las siestas demasiado largas o los juegos bruscos o demasiado estimulantes antes de ir a la cama. Habitualmente este insomnio se asocia a un mal aprendizaje del hábito de dormir, que se debe aprender. De esta manera, resulta básico establecer un ritual en torno a la acción de acostarse. En los ancianos el insomnio es frecuente y complejo, porque las personas cambian la distribución de las fases de sueño con la edad. En ocasiones el problema es difícil de resolver, ya que van durmiéndose a pequeños ratos durante el día, y no en un solo periodo por la noche. En todos los casos se precisa establecer cuál es la causa que provoca el insomnio. Si se puede abordar la causa, podemos resolver la consecuencia, que es el insomnio. Sólo cuando no puede resolverse y las pautas de higiene del sueño comentadas anteriormente fracasan, y las alteraciones del sueño continúan afectando de forma importante a la vida de la persona o a la de su familia, es necesario acudir al tratamiento farmacológico. |
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Consejos para combatir el insomnio:
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Autor:
Col·legi de Farmacèutics de la Província de Barcelona. |