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Cicatrices |
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Después
de sufrir una herida por un accidente,
una quemadura o una intervención quirúrgica, la piel empieza un proceso
de recuperación delicado. De cómo se desarrolle esta etapa dependerán
las características de la cicatriz. El
aspecto final de una cicatriz viene
condicionado por muchos factores, que incluyen el tipo de piel, la localización
o área del cuerpo afectada, la dirección de la herida, el tipo de lesión
y la edad de la persona. Estas señales suelen desaparecer con el tiempo,
si bien nunca se borran totalmente. Mientras
se curan, se puede utilizar maquillaje
para cubrirlas. Asimismo, existen determinadas técnicas
dermatológicas que ayudan a hacer menos visibles aquéllas que
resultan más desagradables para el paciente. Se
pueden presentar muchos tipos diferentes de cicatrices,
con aspectos más o menos irregulares o engrosados. Incluso a veces se
forman cicatrices anormales una vez que la herida ya se ha curado. Los
queloides, por ejemplo, se presentan
en forma de agrupaciones irregulares, redondeadas y gruesas de tejido
cicatrizante. Se forman en la zona de una herida, pero el lugar de su
aparición no coincide exactamente con los bordes de esa herida, sino que
es más amplio. A menudo son de color rojo o más oscuros. El
procedimiento dermatológico específico
para reducir una cicatriz abultada, hundida o coloreada debe ser determinado
por el médico, basándose en la edad, estado general e historial
clínico del paciente. Dependerá igualmente del tipo de cicatriz y de su
severidad. El cirujano dispone de distintos sistemas para cicatrices con
aspecto irregular o engrosado. Para
prevenir las cicatrices, es básico
que, si sabemos que tenemos mala cicatrización, se lo advirtamos al cirujano
o al dermatólogo, para que éste nos aconseje cómo evitar su desarrollo.
Normalmente será a base de medicamentos en forma de
lociones o cremas preparadas con corticoides, silicona
o vitamina E, que ayudan a prevenir esa mala cicatrización. De
igual manera, puede ser recomendable la aplicación
de bandas de silicona, que actúan localmente en la zona afectada,
evitando la acumulación de células que forman el queloide. El farmacéutico
puede aconsejar la más adecuada en cada caso. El
tratamiento de las cicatrices queloides varía
según los pacientes. No hay una cura única para este tipo de
cicatrices. El
grado de curación obtenido también depende
de muchos factores. En algunos casos puede transcurrir un período
largo de tiempo hasta que se observe la mejoría. |
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