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Artículo: Aguas contaminadas

 

Aguas contaminadas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En las masas de agua vemos a simple vista peces, plantas, partículas de diferentes tamaños, etc., pero hay muchas partículas y sustancias de tamaño microscópico que son invisibles a nuestros ojos. Se trata de virus, bacterias, parásitos, sustancias químicas, etc., especialmente importantes por su relación con la enfermedad y la salud.

El agua puede llegar a contaminar todo aquello que esté en contacto con ella, ya sean alimentos, utensilios, etc., favoreciendo que la enfermedad se transmita no sólo a través de ella, sino de los alimentos, de persona a persona y de animales a seres humanos.

En los lugares donde las aguas residuales domésticas o industriales no son tratadas, dado que carecen de instalaciones de saneamiento apropiadas, se favorece la rápida propagación de enfermedades. La mayoría de éstas se pueden prevenir con la mejora del saneamiento público, la provisión de agua limpia y medidas de higiene. La falta de agua adecuada para el consumo es una fuente directa de enfermedades, por lo que para proteger la salud no basta con tener agua, sino que ha de estar en condiciones.

Los microorganismos patógenos representan un riesgo serio para la salud pública y es prioritario eliminarlos del agua de consumo humano, debido a que su ingestión podría ocasionar una epidemia con graves consecuencias para la salud de la población.

La mayoría de las enfermedades transmitidas por el agua pueden prevenirse con ciertas precauciones sencillas. Recordad que el conocimiento en sí no tiene un efecto preventivo si no se toman medidas al respecto.

Dado que las vacaciones son propicias para los viajes a lugares exóticos, hay que mantener unas normas de conducta e higiene que pueden ayudar a prevenir enfermedades. Para evitar el contagio se recomienda, por ejemplo, mantener disponible una cantidad adecuada de agua segura para higiene y de agua potable para beber.

Si no estamos seguros de que un agua es potable, es mejor hervirla o tratarla antes de tomarla. Tampoco deberíamos beber de una botella que no abran delante de nosotros.

Por otra parte, es necesario mantener unas normas elementales de higiene: lavarnos los dientes con agua apta para el consumo y tener, en general, precaución en el aseo personal, por ejemplo a la hora de lavarnos las manos, antes de cocinar, servir o comer alimentos y después de ir al aseo. También en este caso, si no se dispone de un suministro de agua segura para lavarse, se recomienda usar agua embotellada o bien que haya sido hervida por lo menos diez minutos, o agua desinfectada con productos químicos.

Asimismo, hay que prestar especial atención en la preparación de los alimentos:

- Lavar bien las frutas y las verduras con agua apta para el consumo.
- No comer nunca crudas frutas u hortalizas cultivadas en tierras que se hayan regado o contaminado con aguas residuales.
- Decir no a los cubitos de hielo y a los helados.
- No comer nunca pescados y mariscos crudos o poco cocidos, en particular si sospechamos que pueden provenir de aguas contaminadas.
- Lavar, secar y guardar en lugar seguro los utensilios de cocina.

No debemos bañarnos en aguas que puedan estar contaminadas ni entrar en contacto con aguas estancadas. Tampoco se debe permitir que los niños jueguen en aguas que creamos contaminadas, o con juguetes que hayan estado en contacto con ellas, en cuyo caso se deberán desinfectar. Considerad que ningún agua es segura hasta que las autoridades sanitarias competentes anuncien que el suministro de agua pública lo es.

Si tiene cualquier duda
consulte a su farmacéutico.
Autor: Gabriel Pastor.
Responsable del Laboratorio del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona.