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Plantas medicinales útiles en la menopausia |
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La menopausia es el final de la etapa reproductiva de la mujer; en ella los ovarios dejan de producir óvulos, lo que significa el cese de la menstruación. Comienza en la premenopausia, con el declive en la producción de estrógenos, que conlleva un desequilibrio hormonal. Continua en la menopausia, con el cese de la menstruación, que se confirma cuando pasan 12 meses consecutivos sin regla dando paso a la postmenopausia. El cese de la producción de estrógenos conlleva una serie de síntomas. Sin embargo, éstos pueden paliarse y/o prevenirse fácilmente con unos buenos hábitos de vida y, en caso necesario, con un tratamiento adecuado e individualizado. Los
síntomas más inmediatos suelen ser
sofocos y sudores, nerviosismo, irritabilidad, trastornos del sueño, humor
depresivo, ansiedad, dificultad de concentración, cansancio, dolores de
cabeza o palpitaciones. En cuanto a la sintomatología
a medio y largo plazo, puede incluir sequedad vaginal (que
puede ocasionar irritación), dolor en las relaciones sexuales, sequedad
de la piel y mucosas, debilitamiento de cabello y uñas, en algunos casos
aumento de peso y redistribución de la grasa corporal con tendencia a
acumularse en el vientre. Como
síntomas de mayor gravedad, se encuentran
la osteoporosis, la disminución de la masa ósea con aumento del riesgo
de fracturas, y el aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares,
es decir, la tendencia a aumentar los niveles de colesterol, el aumento
de la tensión arterial y los trastornos circulatorios. Entre
los hábitos de vida saludables debemos
contar con el ejercicio regular y moderado, que nos ayudará a mantener
nuestro peso y a luchar activamente contra la osteoporosis. El ejercicio
físico previene la pérdida de masa ósea y recupera la misma en casi un
1% anual. Incluir alimentos que sean fuente de calcio y vitamina D favorece
la fijación de calcio en los huesos. Es importante abandonar los hábitos
tóxicos, moderando el consumo de alcohol y eliminando el tabaco, y hay
que seguir una dieta equilibrada que incluya pescado azul, hortalizas
y legumbres y reduzca el consumo de dulces, bollería y grasas. La
mujer en esta etapa debe dejarse aconsejar siempre por su ginecólogo en
cuanto al tratamiento a seguir. Para
algunas mujeres con riesgo especial de osteoporosis, el tratamiento imprescindible
será una terapia hormonal sustitutiva
(THS) durante un tiempo determinado. Sin
embargo, otras mujeres encontrarán en la fitoterapia
una amplia ayuda. Las fitoestrógenos contenidos en plantas como la soja,
el trébol rojo, la cimicifuga
o el lúpulo son útiles para aliviar
y reducir las sofocaciones y sudores; también contra las sudoraciones
es muy útil la salvia. Para controlar
el peso contamos con plantas ricas en fibra, con efecto saciante y reductor
de la absorción de grasas e hidratos de carbono, como la ispágula
o el glucomanano, plantas con actividad
termogénica y antioxidante como el té verde,
o plantas que favorecen la digestión de las grasas y nos ayudan a controlar
los niveles de colesterol, como la hoja de alcachofa.
Para
el cuidado de la piel y las mucosas, el aceite
de onagra y el de borraja nos
ayudan a mantener una mayor hidratación y elasticidad, y plantas como
la cola de caballo o la alfalfa
nos aportarán minerales y vitaminas con efecto remineralizante y vivificante
de cabello y uñas. En cuanto al nerviosismo, la irritabilidad y el insomnio,
siempre podemos contar con la valeriana,
la pasiflora, la melisa,
la amapola de California, el
espino blanco (que ayuda además a reducir las palpitaciones)
y el hipérico, para contrarrestarlos. |
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Consejos:
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Autor:
M. José Alonso. |