Los cambios de estación conllevan en muchas ocasiones cambios en nuestro estado de ánimo. La llegada del otoño, con los días más cortos y las temperaturas más bajas, nos obliga a una readapatación de todo el organismo, que después de las vacaciones ha de recuperar un ritmo que requiere más energía. Si todos estos factores se unen a una dieta restrictiva con la que seguramente no cubriremos todas las necesidades de vitaminas y minerales, es posible que sea conveniente tomar un suplemento.
No obstante, estos suplementos nunca deben ser el sustituto de una dieta sana, ordenada y equilibrada, que es la base de una buena salud y del bienestar tanto físico como mental, y que es especialmente importante para mantener nuestra energía en niveles altos, en esta época del año.