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Artículo: Plantas medicinales y protección solar

 

Plantas medicinales y protección solar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin la existencia del Sol es indudable que no habría vida en la Tierra, por eso las civilizaciones antiguas lo asociaban con la divinidad. El sol es imprescindible para el desarrollo de las plantas y de los seres vivos superiores. Para nuestro organismo ejerce, sin lugar a dudas, efectos muy beneficiosos. Estimula la síntesis de vitamina D, esencial para el desarrollo de los huesos, ya que previene el raquitismo y la osteoporosis, favorece muchas de nuestras funciones vitales e, incluso, estimula en nuestro cerebro la síntesis de los neurotransmisores responsables del estado anímico.

Sin embargo, debe tomarse en la justa medida. Hoy en día ya sabemos todos que un exceso de exposición solar sin protección puede provocarnos serios trastornos. Los efectos nocivos más perjudiciales podemos dividirlos en dos grupos: visibles e invisibles. Los visibles: manchas en la piel, arrugas y cataratas, y a la larga cáncer cutáneo o tumoraciones superficiales. Los invisibles: a largo plazo, los rayos UVB son absorbidos por el ADN, causando alteraciones en el genoma, y los rayos UVA se transforman en radicales libres, que alteran el material genético y saturan los sistemas defensivos de la piel, como consecuencia de lo cual proliferan células anormales y se forman carcinomas o melanomas. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que cada año se producen en todo el mundo más de 2 millones de cánceres de piel distintos del melanoma y 200.000 melanomas malignos.

Las principales medidas para evitar estos efectos nocivos son:

  • Iniciar las exposiciones progresivamente

  • Evitar la exposición solar entre las 11 y las 16 horas

  • Usar gorras y gafas de sol

  • Aplicar un fotoprotector adecuado al tipo de piel por lo menos 30 minutos antes de la exposición

  • Aplicar la protección aunque el día esté nublado

  • Extremar las precauciones en embarazadas, niños y ancianos

  • No usar perfumes simultáneamente a la exposición solar

  • Consultar al farmacéutico en el caso de tomar medicamentos, ya que algunos son fotosensibilizantes

  • Hidratar muy bien la piel después de las exposiciones

Conjuntamente con todas estas medidas, y sin que las sustituyan, en la preparación de la piel para el bronceado las plantas medicinales también tienen un lugar y pueden ofrecernos una gran ayuda. Las plantas medicinales con propiedades antioxidantes han demostrado su eficacia, y la suplementación de la dieta con preparados de betacaroteno, aceites de borraja y onagra y vitamina E contribuye a retrasar el envejecimiento cutáneo y proteger la piel de los rayos ultravioleta. Tomándolos desde quince días antes de la exposición solar, actúan como complemento para reforzar la fotoprotección de la piel y ayudan a prevenir la aparición de procesos inflamatorios o alteraciones de la piel, manteniendo su elasticidad, previniendo la formación de arrugas y favoreciendo el bronceado.

Los aceites de onagra (Oenothera biennis) y borraja (Borago officinalis) contienen, en distintas proporciones, ácidos grasos esenciales no saturados, especialmente linoleico y gammalinolénico. Tienen un gran poder antioxidante e intervienen en los procesos de regeneración de la piel, previenen el envejecimiento y ayudan en el tratamiento de ciertas alteraciones dérmicas, reforzando, como hemos dicho, su fotoprotección.

El betacaroteno es un precursor de la vitamina A que se encuentra en diversas plantas, protege la piel por su efecto antioxidante y favorece el bronceado. Su déficit se manifiesta por sequedad de piel, irritaciones, quemaduras solares precoces y mayor riesgo de cáncer cutáneo, ya que los niveles de betacaroteno disminuyen su concentración en la sangre y en la piel durante la exposición solar. Sin embargo, no deben sobrepasarse las dosis eficaces, pues un exceso también podría ser, en ciertos casos, perjudicial, por lo que se aconseja tomar preparados estandarizados y dosificados.

 

Consejos:
  • Un exceso de sol y la falta de protección pueden originar a la larga melanomas malignos y otros cánceres de piel.

  • Es imprescindible tomar el sol con la debida protección, usando fotoprotectores adecuados al tipo de piel.

  • Betacaroteno, aceites de onagra y borraja y vitamina E contribuyen a proteger la piel de los rayos UV.

  • Consulte a su farmacéutico para elegir el fotoprotector y el complemento de plantas más adecuado para su tipo de piel.

Si tiene cualquier duda
consulte a su farmacéutico.
Autora: Mª José Alonso.
Vocal de Plantas Medicinales del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona.