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Plantas sedantes como ayuda contra la sobreexcitación |
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El nerviosismo es una alteración emocional que afecta al sistema nervioso y cuyos síntomas más frecuentes son irritabilidad, impaciencia e inquietud, pero también trastornos del sueño, sensación de fatiga, dolor de cabeza e, incluso, trastornos alimentarios, como falta de apetito o la necesidad imperiosa de "picar" continuamente. Generalmente, se trata de una reacción ante situaciones concretas de la vida diaria que causan preocupación, miedo o impaciencia, como aquellas en que no nos sentimos seguros, o conflictos personales, familiares o laborales. Existen también otras causas que pueden ser origen de un estado nervioso, desde un simple déficit de vitamina B12 hasta una enfermedad de la cual el nerviosismo puede ser un síntoma, como en el caso de la ansiedad, el estrés, la depresión o enfermedades orgánicas como el hipertiroidismo. En cualquier caso, un estado de nerviosismo que se alarga en el tiempo y no obedece a una causa emocional concreta debe ser siempre motivo de consulta con el médico. Algunos medicamentos pueden tener también como efecto secundario el nerviosismo, por lo que, en caso de nerviosismo sin causa, si estamos tomando alguna medicación, será conveniente consultar al farmacéutico para que nos ayude a valorar si nuestra medicación puede ser la responsable, en cuyo caso deberemos comunicárselo al médico. A menudo, el consumo de sustancias excitantes (café, té, refrescos de cola, etc.) puede causar nerviosismo, por lo que bastará reducir o suprimir su consumo para que el estado nervioso desaparezca. Si nuestro nerviosismo es de causa conocida y debido al "agobio" diario, o a una situación pasajera pero que nos preocupa, las plantas medicinales sedantes nos pueden ayudar. La amapola (pétalos), la amapola de California (partes aéreas floridas), el espino blanco (ápices floridos y hojas), el lúpulo (inflorescencias femeninas), la manzanilla (capítulos florales), la melisa (hojas), la pasiflora (partes aéreas), la valeriana (raíces) o la tila (inflorescencia y hojas) son algunas de las plantas más conocidas y usadas tradicionalmente en caso de nerviosismo. La amapola tiene una acción sedante suave y antitusígena, por lo que suele utilizarse tradicionalmente en caso de trastornos del sueño de los niños. La amapola de California, el lúpulo, la pasiflora y la valeriana tienen además acción ansiolítica, por lo que están indicadas en estados de ansiedad. La amapola de California, la manzanilla, la melisa, la pasiflora, la tila y la valeriana tienen además acción antiespasmódica, por lo que se utilizan en caso de dolores acompañados de espasmos. La manzanilla, por su acción sedante suave y su efecto antiespasmódico, se utiliza para tratar el cólico del lactante en los bebés y los trastornos digestivos de origen nervioso. La melisa es asimismo una planta indicada en trastornos digestivos de origen nervioso, y además induce y mejora el sueño. El lúpulo es una planta indicada en los trastornos nerviosos de la menopausia, pero por su acción fitoestrogénica se debe consultar al médico o farmacéutico si se toman otros tratamientos. La valeriana cuenta con abundantes estudios científicos que avalan sus acciones sedante, ansiolítica y antiespasmódica y su efecto inductor del sueño. Es además relajante muscular, por lo que, en medicina natural, se utiliza como tratamiento complementario de los dolores producidos por contracturas musculares. |
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Consejos:
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Autora:
Maria José Alonso |