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Artículo: Estrías cutáneas

 

Estrías cutáneas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las estrías son lesiones cutáneas que aparecen cuando la piel pierde su flexibilidad natural y no puede resistir estiramientos importantes. Es un trastorno cutáneo muy común en las mujeres, que se presenta particularmente durante el embarazo.

Cuando se rompe la estructura cutánea y se alteran sus fibras, se manifiestan las estrías. En primer lugar, se forman marcas alargadas en la piel, unas líneas gruesas de color rojo oscuro, que después se reducen y adquieren un tono nacarado. Se presentan generalmente en las partes del cuerpo que más se distienden, como abdomen, nalgas, senos y, con menor frecuencia, piernas y brazos.

Las estrías más rojizas son las correspondientes a alteraciones recientes, y también son las más fáciles de tratar. En las mujeres embarazadas, las estrías son consecuencia de los cambios hormonales que se producen en su estado, y de la constante extensión a la que se ve sometida la piel de estas zonas, de forma que se acaban produciendo alteraciones en sus estructuras más profundas. Suelen aparecer entre el cuarto y el octavo mes de gestación.

Otro grupo de riesgo lo forman las chicas adolescentes, ya que también en este caso los cambios y trastornos hormonales favorecen la formación de estrías.

Las variaciones bruscas de peso también pueden provocar la aparición de estrías. Éstas se pueden formar tanto por aumento como por disminución de peso, o bien motivadas por determinadas enfermedades (diabetes, hipertensión). Asimismo, corren un riesgo parecido las personas que realizan ejercicios violentos, como los atletas y deportistas sujetos a entrenamientos severos, los bailarines, etc.

El tratamiento más idóneo es la prevención. Los tratamientos preventivos deben actuar sobre la piel para ponerla en condiciones de resistir las agresiones a la que se ve sometida, tanto de tipo hormonal como mecánico, y reforzar la producción de tejido. Conviene hidratar la piel, y al mismo tiempo mejorar su elasticidad. Los preparados deben contener elementos plásticos y sustancias cicatrizantes y antiinflamatorias. En este sentido, con la administración del producto debe efectuarse un masaje ligero pero prolongado, para favorecer la circulación en la zona y ayudar a que el producto actúe. Los resultados siempre dependerán de la antigüedad y las dimensiones de las estrías.

 

Consejos:

  • Siempre es recomendable mantener una buena hidratación de la piel, pero es fundamental en los períodos en los que se prevé un estiramiento importante, como en el caso del embarazo.
  • El bronceado no disimula las estrías, ya que éstas no se pigmentan; incluso cabe decir que queda realzado su color en comparación con el del resto de la piel.

Si tiene cualquier duda
consulte a su farmacéutico.

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Autora: Dra. Núria Casamitjana
Farmacéutica. Centro de Información del Medicament.
Col·legi de Farmacèutics de Barcelona