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Debemos vigilar nuestro nivel de colesterol |
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Según
fuentes expertas, casi el 60% de la población española entre los 35 y
los 64 años supera los niveles aceptables de colesterol, cifrados en 200
miligramos. Estas cifras son preocupantes, ya que el colesterol es
uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares,
que causan casi el 40% de todas las muertes que se producen en España. En primer lugar, debe diferenciarse el colesterol de la sangre, del colesterol de los alimentos. El colesterol no siempre es malo, sino que también es necesario, ya que forma parte de la estructura de las membranas celulares de nuestro cuerpo. Es más, a partir de él se fabrican otras moléculas (la vitamina D, algunas hormonas y los ácidos biliares) de gran importancia para nuestro organismo. Casi
la mitad del colesterol que circula por nuestra sangre lo produce nuestro
propio organismo de forma natural, y otra porción del colesterol lo obtenemos
de los alimentos. |
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Cuando
nos referimos a los alimentos, hemos de tener en cuenta que tiene
efectos más nocivos la ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas
que el propio colesterol, aunque en muchas ocasiones se une el elevado
contenido en colesterol y el de grasas saturadas, como
es el caso de las grasas animales (cordero, mantequilla, cerdo, embutidos,
etc.). Una
dieta rica en grasa saturada puede favorecer la aparición y desarrollo
de hipercolesterolemia (exceso de colesterol), por la capacidad que tiene
este tipo de grasa de elevar los niveles de colesterol en sangre. |
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Sólo
contienen colesterol los alimentos de origen animal,
entre los que destacan vísceras, carnes y embutidos,
nata y mantequilla, bollería y pastelería (si llevan como ingredientes
lácteos o grasas animales y huevo). Según
las recomendaciones de los expertos,
para mantener una dieta saludable hay que limitar la ingesta de colesterol
a menos de 300 mg/día. Debe consumirse preferentemente grasa
procedente del aceite de oliva, y aumentar el consumo de alimentos
ricos en antioxidantes naturales (alimentos vegetales
en general), ya que estos antioxidantes, principalmente vitaminas
y minerales, tienen la propiedad de reducir o impedir la oxidación
de las partículas grasas y su posterior acumulación en las paredes de
las arterias. También
se sabe que la fibra que contienen
ciertos alimentos (frutas, legumbres y algas)
tiene la facultad de captar ciertas sustancias a nivel intestinal (entre
ellas el colesterol y las grasas ) y de impedir su absorción. En
caso de colesterol elevado, la primera medida es seguir una
dieta baja en grasas saturadas y colesterol; y si
así no es posible disminuir el colesterol, debe recurrirse a los fármacos
que existen para reducirlo, acompañados siempre de una dieta
rica en frutas, verduras, cereales, legumbres y pescado, es decir, con
un bajo contenido en grasas saturadas. |
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Consejos:
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Autora:
Dra. Marta Castells |