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Los
alimentos funcionales: la nueva nutrición |
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Para
todo ello nacieron los alimentos funcionales,
que aparecieron por primera vez en Japón, en los años ochenta. Se trata
de alimentos que, además de nutrir, tienen efectos beneficiosos para la
salud. Más allá de la propia alimentación, estos alimentos favorecen el
bienestar físico y mental de las personas. A pesar de que no existe en
Europa una legislación propia, se considera que estos productos deben
tener forma de alimentos. Así, pueden ser alimentos
naturales o procesados industrialmente (no se incluyen los
complementos alimenticios que se presentan bajo forma farmacéutica), y
deben incluirse en la dieta como parte
de un menú habitual. En
teoría, deben poseer una base científica que documente los beneficios
del alimento para permitir atribuirle determinadas propiedades saludables.
Al tratarse de alimentos, no
deben inducir a error al consumidor ni hacerle creer que con su ingesta,
por sí misma, se puedan evitar enfermedades.
Son, por tanto, alimentos y, como tales, deben incluirse en una dieta
saludable, variada y equilibrada. Existen
múltiples ejemplos de alimentos funcionales. En Europa hay
más de un centenar de este tipo de productos inventariados. Entre algunos
ejemplos, destacan los alimentos que contienen determinados minerales
y vitaminas, como pueden ser los cereales. Existen otros alimentos a los
que se ha reducido o modificado alguno de sus componentes, como los ácidos
grasos en el caso de la leche, o el suplemento de fibra adicionado a un
refresco. Como
alimentos funcionales más estudiados y con gran presencia en nuestro mercado,
encontramos los probióticos y prebióticos. Los
probióticos
son alimentos fermentados por microorganismos vivos, como los lactobacilos
y las bifidobacterias, que podemos encontrar, por ejemplo, en el yogur.
Para que un alimento sea considerado probiótico, debe contener microorganismos
vivos con efectos beneficiosos para quien lo consume, y que proporcionen
una mejora del equilibrio de la flora intestinal. Los
alimentos con ingredientes prebióticos no contienen microorganismos
vivos, aunque sí tienen la propiedad de estimular el crecimiento de determinadas
bacterias del colon. Uno de los principales ingredientes son los fructooligosacáridos
(FOS), que se incorporan sobre todo en alimentos
infantiles.
Ambos
ingredientes, prebióticos y probióticos, se asemejan en que producen una
estimulación de la inmunidad gastrointestinal. Actúan a nivel del colon,
y mejoran el equilibrio de la flora intestinal.
De esta manera, ejercen de forma directa efectos beneficiosos para el
consumidor. En
la actualidad ha aparecido una nueva modalidad de alimentos funcionales.
Son los llamados simbióticos,
que incluyen ingredientes probióticos y prebióticos, de manera que se
potencian las acciones de ambos. Los
alimentos funcionales tienen un gran futuro en la alimentación humana,
ya que presentan un valor añadido que el consumidor busca, que es la salud;
pero necesitan aún muchos estudios que demuestren los beneficios que suponen
para la misma. |
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