Fecha de actualitzación: diciembre 2025
Las infecciones urinarias, especialmente las cistitis, son una de las patologías más frecuentes fuera del hospital y afectan sobre todo a las mujeres. El tratamiento habitual es con antibióticos, pero el uso repetido de estos fármacos ha provocado un problema global: la aparición de bacterias resistentes.
La Organización Mundial de la Salud alerta de que la resistencia a los antimicrobianos es una de las principales amenazas para la salud pública. Ante este reto, la investigación científica busca alternativas que ayuden a prevenir las infecciones sin fomentar resistencias.
El papel de las proantocianidinas (PAC)
Las PAC son compuestos naturales presentes en alimentos como el cacao, la uva o el té, pero especialmente abundantes en el arándano rojo americano (Vaccinium macrocarpon). Su acción es clave: impiden que las bacterias, sobre todo Escherichia coli —responsable de la mayoría de cistitis— se adhieran a las paredes del tracto urinario. Sin esta adhesión, la infección no puede prosperar.
Evidencia científica creciente
- Ensayos clínicos han demostrado que el consumo de zumo o extractos de arándano reduce la incidencia de infecciones urinarias recurrentes.
- La revisión sistemática Cochrane de 2023 confirma que los productos con arándano pueden prevenir cistitis en mujeres con episodios repetidos.
- Un metaanálisis publicado en 2024 valida la relación directa entre la ingesta diaria de PAC y la reducción del riesgo de ITU, destacando la importancia de la dosis y la duración del consumo.
- La European Association of Urology (EAU) ya recomienda el arándano rojo como medida preventiva en casos de cistitis recurrentes.
No todos los productos sirven
Para que un producto sea efectivo, debe contener PAC-A solubles, las únicas con acción antiadherente. La dosis mínima recomendada es de 36 mg al día. Por ello es fundamental que los pacientes sepan leer las etiquetas e identificar productos que especifiquen claramente la cantidad y el tipo de PAC.
Otras opciones complementarias
En algunos casos, los profesionales también recomiendan el uso de probióticos (como Lactobacillus rhamnosus o Lactobacillus reuteri) o de D-manosa, sustancias que pueden ayudar a reducir la adhesión bacteriana. Aun así, la evidencia todavía es limitada y hacen falta más estudios para confirmar su eficacia.
Conclusión
Los arándanos rojos emergen como una alternativa prometedora para prevenir las cistitis recurrentes, reduciendo la dependencia de los antibióticos y ayudando a frenar el problema de las resistencias. Aunque no sustituyen al tratamiento médico cuando la infección ya está establecida, pueden ser una herramienta útil de prevención dentro de una estrategia de salud pública más amplia.
Así, un fruto tan común como el arándano rojo se convierte en protagonista de una nueva línea de defensa contra las infecciones urinarias, aportando una solución natural y segura en un momento en el que preservar la eficacia de los antibióticos es más urgente que nunca.