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20/08/2005


El Periódico: Plantas medicinales y protección solar


El sol ejerce, sin lugar a dudas, efectos muy beneficiosos. Estimula la síntesis de vitamina D, esencial para el desarrollo de nuestros huesos, ya que previene el raquitismo y la osteoporosis, favorece muchas funciones vitales e, incluso, estimula en nuestro cerebro la síntesis de los neurotransmisores responsables del estado anímico.
Sin embargo, debe tomarse en la justa medida. Un exceso de exposición solar sin protección puede provocar serios trastornos
Las principales medidas para evitar estos efectos nocivos son, iniciar las exposiciones progresivamente, evitar la exposición solar entre las once de la mañana y las cuatro de la tarde, usar gorro, gafas de sol, aplicar un fotoprotector adecuado al tipo de piel por lo menos 30 minutos antes de la exposición. Asimismo, aplicar la protección aunque el día esté nublado, extremar las precauciones en embarazadas, niños y ancianos, no usar perfumes, consultar al farmacéutico en el caso de tomar medicamentos (algunos son fotosensibilizantes), e hidratar muy bien la piel tras las exposiciones.
Conjuntamente con todas estas medidas, y sin que las sustituyan, en la preparación de la piel para el bronceado las plantas medicinales también pueden ofrecer una gran ayuda. Las plantas medicianales con propiedades antioxidantes han demostrado su eficacia y la dieta con preparados de betacaroteno, aceites de borraja y onagra y vitamina E, que contribuye a retrasar el envejecimiento cutáneo y a proteger la piel de los rayos ultravioleta.
Tomándolos desde 15 días antes de la exposición solar actúan como complemento para reforzar la fotoprotección de la piel y ayudan a prevenir la aparición de procesos inflamatorios o alteraciones de la piel, manteniendo su elasticidad, previniendo la formación de arrugas y favoreciendo el bronceado.
Los aceites de onagra ( Oenothera biennis ) y Borraja ( Borago officinalis ) contienen ácidos grasos esenciales no saturados que tienen un poder antioxidante. Ambos ayudan a la regeneración de la piel, previenen el envejecimiento y ayudan en el tratamiento de ciertas alteraciones dérmicas, reforzando, como hemos dicho, su fotoprotección.
Por otro lado, el betacaroteno es un nutriente que ayuda de forma eficaz a la obtención de la vitamina A. Su correcto consumo protege a la piel por su efecto antioxidante y favorece el bronceado. Su déficit se manifiesta por sequedad en la piel, irritaciones, quemaduras solares precoces y mayor riesgo de contraer cáncer cutáneo.


Mª JOSÉ ALONSO. VOCAL DE PLANTAS MEDICINALES DEL COL.LEGI DE FARMACÈUTICS DE BARCELONA
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