¿Cómo se conservan las vacunas?
La mayoría de vacunas se conservan entre 2ºC y 8ºC. Por tanto, se tienen que guardar en la nevera. La conservación de las vacunas es muy importante, porque si no se conservasen adecuadamente, muchas perderían su efectividad.
También hay que fijarse en su período de validez. Algunas vacunas sólo tienen validez durante una temporada, como por ejemplo las vacunas de la gripe. Hay que prestar también mucha atención a la fecha de caducidad (siempre consta en el envase), ya que acostumbra a ser bastante corta.
¿Quién no tiene que vacunarse? Contraindicaciones para las vacunas
Determinadas circunstancias pueden hacer que el riesgo de sufrir reacciones adversas aumente, y otras pueden hacer que la vacunación pierda eficacia. Circunstancias en las que no se aconseja la vacunación:
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Hipersensibilidad conocida a los productos que componen la vacuna.
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Enfermedades infecciosas que cursan con fiebre alta. Convalecencias de enfermedades. En caso de haber sufrido un sarampión, habrá que esperar dos meses como mínimo antes de vacunar.
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Otras enfermedades como la hepatitis, nefritis (alteraciones en el riñón que cursan con inflamación) o tuberculosis.
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Enfermedades crónicas no compensadas como pulmonares, cardíacas, renales.
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A los niños con trastornos neurológicos, no se les puede dar la vacuna de la tos ferina.
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A los enfermos a quienes no les funcione correctamente el sistema inmunitario (inmunodeprimidos), no se les puede poner una serie de vacunas llamadas vivas, porque la bacteria o el virus que llevan está atenuado. Tampoco a los niños que sufren leucemia u otras neoplasias. Tampoco a los que se tratan con cortisona, quimioterapia o radioterapia.
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A veces, cuando se administra una gammaglobulina, plasma o transfusiones de sangre, puede haber alteraciones en la respuesta inmunitaria; en este caso, hay que retardar la administración de la vacuna.
¿Quién debe vacunarse? Falsas contraindicaciones
Hay una serie de circunstancias en las que hay que vacunar aunque:
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Haya habido una dosis previa de DTP que haya provocado fiebre inferior a 38,5ºC, o una inflamación o dolor o enrojecimiento en la zona del pinchazo.
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El niño a vacunar sea un niño sano que haya sufrido una enfermedad aguda leve que cursase con un grado bajo de fiebre o diarrea poco importante.
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Se hayan tomado antibióticos.
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Sea un niño prematuro. En este caso hay que seguir el calendario habitual.
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La madre del niño a vacunar esté embarazada.
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La persona a vacunar haya estado expuesta a una enfermedad infecciosa.
¿Qué es una inmunoglobulina?
Una inmunoglobulina consiste en la administración directa de anticuerpos producidos en otro organismo, ya sea un animal o una persona.
Las inmunoglobulinas tienen la gran ventaja de conferir protección inmediata. Como inconveniente hay que destacar que no son capaces de estimular el sistema inmunitario.
Las inmunoglobulinas humanas de las que se dispone actualmente son las siguientes: hepatitis A, hepatitis B, parotiditis, rabia, rubéola tétanos, tos ferina, varicela.