Actualmente hay tratamientos que, acompañados de medidas higiénicas y preventivas, pueden mejorar la salud y calidad de vida del paciente. Podemos destacar las siguientes:
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Eliminar o reducir el consumo de tabaco y de alcohol.
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Reducir las proteínas de la dieta (se ha demostrado que las personas que llevan una alimentación pobre en proteínas y rica en hidratos de carbono, tienden a reducir la halitosis).
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Beber mucha agua para favorecer la secreción de saliva.
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Comer a menudo para reducir la producción de compuestos gaseosos.
Beber agua a menudo puede disminuir el mal aliento.