El objetivo principal del tratamiento del asma es tenerla controlada hasta obtener una mejora espontánea, que en el 80% de los casos se produce cuando el niño crece. Con un tratamiento adecuado, la mayoría de los niños asmáticos tendrían que poder llevar una vida normal, practicar deporte y asistir regularmente a la escuela.
Los objetivos principales del tratamiento son:
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Controlar al máximo los síntomas con la menor cantidad de medicamentos posible.
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Participar regularmente en las actividades deportivas.
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Asistir normalmente a la escuela.
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Prevenir los ataques agudos.
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Evitar los ingresos hospitalarios.
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Mantener valores normales de capacidad pulmonar.
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Evitar los efectos secundarios de la medicación.
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No despertarse durante la noche.