MEDICAMENTO
Uso correcto de los analgésicos
 


Uso correcto de los analgésicos

El dolor es la experiencia sensorial desagradable que advierte de una lesión o de un funcionamiento anormal del organismo. Proviene de la estimulación de terminaciones o receptores nerviosos de distintas partes del organismo, de la piel o de órganos internos. Los estímulos capaces de generar dicho impulso son de diferentes tipos, como calor intenso, pinchazos o presión, entre otros. A veces, la causa es evidente y reconocible, como por ejemplo en un traumatismo, pero en otros momentos es más difícil establecer un diagnóstico preciso de cuál es el origen del dolor.

El proceso es complejo, y la susceptibilidad entre distintas personas varía. Atendiendo a la duración del dolor, éste se divide en agudo o crónico, y puede presentarse como síntoma principal o como síntoma acompañante de todo un cuadro clínico.

Los analgésicos son fármacos que cambian las características del dolor, suprimiéndolo o calmándolo. Según el mecanismo por el que actúan, los analgésicos se clasifican en opiáceos, que actúan en los receptores cerebrales para inhibir el impulso doloroso que les llega, y no opiáceos, entre los que se incluyen el ácido acetilsalicílico, el ibuprofeno y el paracetamol.

Los analgésicos opiáceos, de dispensación con receta médica, se pueden usar para aliviar el dolor en períodos cortos o largos, aunque pueden generar adicción al tratamiento.
Los no opiáceos se usan en dolores leves o moderados, y se pueden obtener sin receta en la mayor parte de las ocasiones.
Muchas personas creen que los fármacos contra el dolor que se obtienen sin receta pueden tomarse sin ningún problema. Aunque esto es así cuando se toman en las cantidades habituales, porque son efectivos y seguros, si se toman en dosis mayores o de forma más frecuente el paciente queda expuesto a problemas diversos de estómago, hígado o riñón. Tomarlos durante largos períodos puede dar lugar a otras complicaciones. Usarlos de manera crónica contra el dolor de cabeza hace que una proporción alta de enfermos acabe sufriendo el llamado efecto rebote, porque el dolor de cabeza se hace crónico y empeora sin responder a los fármacos.

Estos medicamentos, incluso los que no necesitan receta, pueden dar lugar a interacciones con otros tratamientos que esté siguiendo el paciente. Es un factor que deberá tenerse en cuenta antes de tomarlos. Y si en el pasado ha sufrido alguna alergia o ha padecido alguna enfermedad, el paciente debe asegurarse, antes de tomar un analgésico, de que no le esté contraindicado.

Consejos

  • Pregunte a su médico o farmacéutico las dudas que tenga relacionadas con su tratamiento.
  • Debido al gran número de fármacos existentes contra el dolor, el paciente debe asegurarse de que no excede la dosis al tomar diferentes analgésicos a la vez.
 
Si tiene cualquier
duda consulte a
su farmacéutico
 
Autor: Centro de Información del Medicamento.
Col·legi de Farmacèutics de Barcelona.