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Los edulcorantes |
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El
sabor dulce es uno de los cuatro sabores
fundamentales junto con el salado, el ácido y el amargo. Al igual que
ocurre con el resto de los sabores, el dulce es captado por células específicas,
en este caso las papilas gustativas situadas
en la punta de la lengua. Cuando una sustancia con sabor dulce
interacciona con alguna de estas papilas, se liberan los transmisores
nerviosos que llegan hasta el cerebro, dando lugar a la sensación de sabor,
en este caso el dulce, que percibimos. Las
sustancias capaces de producir sabor dulce son muy variadas; algunas son
naturales y otras sintéticas.
El azúcar, cuyo componente es la sacarosa,
es el edulcorante natural por excelencia.
Se extrae de la remolacha azucarera
o también de la caña de azúcar, pero
se encuentra igualmente de forma natural en algunas
frutas. El azúcar se utiliza como
patrón de dulzor, y por tanto el poder edulcorante de las otras sustancias
se da en comparación con el suyo. Asimismo,
son edulcorantes naturales la fructosa,
que se encuentra en las frutas y también
en la miel, con un poder edulcorante
ligeramente superior al de la sacarosa, y el sorbitol,
contenido en algunas frutas, aunque
también se obtiene industrialmente, entre otros. Este último se absorbe
a un ritmo más lento que el azúcar y se utiliza como edulcorante en chicles
y caramelos, puesto que no resulta tan fermentado por los microorganismos
y por tanto tiene menor efecto sobre la placa dental, aunque si se consume
en exceso puede tener un efecto laxante. En
determinadas ocasiones, el consumo de azúcar, por las propias características
de éste, puede presentar inconvenientes que aconsejen reducir su consumo.
Así, cuando es necesario eliminar un exceso de
calorías de la dieta, o proteger
los dientes de los agentes que les predisponen a la caries,
o cuando se padecen enfermedades como la diabetes,
se aconseja no consumir azúcar, y deberá recurrirse a los edulcorantes
acalóricos si no se quiere prescindir del sabor dulce. Según
establece el Código Alimentario Español, los edulcorantes
sintéticos son aquellas sustancias
sápidas que, sin tener cualidades nutritivas,
poseen un poder edulcorante superior
al del azúcar de caña o de remolacha, al que tratan de sustituir. Los
edulcorantes artificiales sólo reemplazan al azúcar en una de sus funciones:
hacen que aparezca el sabor dulce, pero no aportan carga nutritiva. Aunque
son muchas y variadas las sustancias que pueden actuar como sustitutos
del azúcar, las que normalmente se encuentran comercializadas como edulcorantes
de mesa en forma de gotas y tabletas son la sacarina,
el ciclamato
y el aspartamo. |
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La
sacarina es un edulcorante entre 300
y 500 veces más potente que la sacarosa. Fue el primero en comercializarse
a principios del siglo XX, y gozó de un importante impulso del consumo
durante los racionamientos de azúcar después de la II Guerra Mundial.
El aspartamo es unas 200 veces más
potente que la sacarosa, es inestable a temperaturas altas y prolongadas,
y no pueden ingerirlo las personas con la enfermedad genética denominada
fenilcetonuria. El ciclamato es unas
30 veces más dulce que el azúcar. Estas
sustancias pueden aparecer en las distintas formulaciones como componentes
únicos, o bien combinados entre ellos, dando lugar a mezclas con las que
se consigue un poder edulcorante superior del que se podría esperar de
la suma de los poderes edulcorantes de cada componente por separado. |
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Consejos:
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Autora:
Dra. Núria Casamitjana. |