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Síndrome premenstrual |
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Bajo la denominación de síndrome premenstrual se agrupan el conjunto de síntomas que aparecen algunos días antes de la regla, para desaparecer cuando ésta se presenta o poco después. Se conocen más de un centenar de síntomas asociados al síndrome. Desde ansiedad, depresión, irritabilidad, mayor emotividad o cambios de humor, hasta, en el ámbito de lo físico, molestias y distensión abdominal, tensión mamaria, estreñimiento, dolor de cabeza, insomnio o retención de líquidos, que puede también manifestarse en las piernas, ocasionando pesadez e incluso aumento de peso. Si bien podría decirse que el 90% de las mujeres, en un momento u otro, han presentado alguno de los síntomas, son entre un 2 y un 5% las que realmente los presentan de forma que interfieren en sus actividades habituales. El síndrome premenstrual está relacionado con las variaciones hormonales que se producen mensualmente en la mujer; algunas enfermedades crónicas como la migraña o los dolores articulares pueden manifestarse más esos días. Las características varían de una mujer a otra, pero también de un período de la vida a otro en una misma mujer. La intensidad y frecuencia de aparición de los múltiples síntomas implicados es variable, pero muchas mujeres conocen muy bien sus propias manifestaciones, que se convierten en previsibles. Para que resulte eficaz, el tratamiento se tiene que individualizar totalmente en relación con las manifestaciones que se presenten. Suelen ser efectivos los medicamentos inhibidores de prostaglandina como, por ejemplo, ibuprofeno. También las plantas medicinales permiten muchas veces obtener buenos resultados en el manejo del síndrome premenstrual. Hay una serie de medidas generales que pueden ayudar a disminuir la intensidad de la manifestación. Por ejemplo, la adopción de un régimen pobre en sal permite evitar la retención de líquidos y la inflamación, además de beber mucha agua para facilitar su eliminación. Por otra parte, es recomendable evitar los excitantes como café, té o alcohol, en especial si se presenta tendencia a la irritabilidad o la ansiedad. El ejercicio físico también ayuda a minimizar algunos síntomas, ya que incrementa la circulación de la sangre, fortalece los músculos y ayuda en la disminución de los dolores abdominales. De hecho, una actividad adecuada a la edad de cada mujer también ayuda a reducir el estrés y mejora la depresión, ya que se produce mayor cantidad de endorfinas, que son sustancias con propiedades euforizantes. |
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Consejos:
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Autora:
Dra. Núria Casamitjana. |